viernes, 22 de junio de 2012

Canto a Portoviejo

¡Salve Ciudad del Valle que dominas 
con altivez de reina castellana;
ciudad que ostentas como soberana 
la corona triunfal de tus colinas. 

¿Adónde fue tu cuna?... Me imagino 
que te creaste junto al mar un día;
pero cambió de rumbo tu destino 
ante el juglar de la piratería.

Y como reina nunca mancillada 
por la mano terrible del corsario,
emprendiste la fuga y tu mirada 
se hincó en un riente valle solitario.

Valle apacible donde el sol derrama
sus cascadas de oro y de poesía
y donde el corazón suspira y ama 
las frondas temblorosas de armonía

Valle apacible de un solar amado,
florecido de amor y de esperanzas.
y homérico en las gestas de un pasado 
que sabe del valor y la pujanza
con que supieron tremolar sus lanzas
los indios mantas y los colorados.

Pacheco fue tu fundador... Y un día 
a la opresión del español, huraña
te erguiste libre y magna en rebeldía 
poco después que Guayaquil había 
lanzado el reto al pabellón de España.

Ciudad florida de arrabales lindos,
ciudad de San Gregorio siempre amada,
fuiste como una bendición creada 
entre encajes de reales tamarindos.

¡Salve ciudad por tu altivez procera,
y por los que te dieron gran renombre,
por los ilustres don Andrés de Vera 
y don Manuel Rivadeneira un prohombre 
que, al destacarse cual divina lumbre,
te proclamo libérrima y tu nombre 
irradió como el sol sobre la cumbre!  

Por: Vicente Amador Flor Cedeño .


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